El sindicato del vicio

martes, 29 de julio de 2014

CARBONES DEL FUEGO PADRE

                                                                                                             

Nancy Morejón

Nancy MorejónMujer Negra 


(La Habana, 1944)
Todavía huelo la espuma del mar que me hicieron
[atravesar.
La noche, no puedo recordarla.
Ni el océano podría recordarlo.
Pero no olvido al primer alcatraz que divisé.
Altas, las nubes, como inocentes testigos presenciales.
Acaso no he olvidado ni mi costa perdida, ni mi lengua
[ancestral.
Me dejaron aquí y aquí he vivido.
Y porque trabajé como una bestia,
aquí volví a nacer.
A cuánta epopeya mandinga intenté recurrir.
Me rebelé.
Su Merced me compró en una plaza.
Bordé la casaca de Su Merced y un hijo macho le parí.
Mi hijo no tuvo nombre.
Y Su Merced murió a manos de un impecable lord
[inglés.
Anduve.
Esta es la tierra donde padecí bocabajos y azotes.
Bogué a lo largo de todos sus ríos.
Bajo su sol sembré, recolecté y las cosechas no comí.
Por  casa tuve un barracón.
Yo misma traje piedras para edificarlo,
pero canté al natural compás de los pájaros nacionales.
Me sublevé.
En esta misma tierra toqué la sangre húmeda
y los huesos podridos de muchos otros,
traídos a ella, o no, igual que yo.
Ya nunca más imagine el camino a Guinea.
¿Era a Guinea? A Benín? ¿Era a Madagascar? ¿O a Cabo
[Verde?
Trabaje mucho más.
Fundé mejor mi canto milenario y mi esperanza.
Aquí construí mi mundo.
Me fui al monte.
Mi real independencia fue el palenque
y cabalgué entre las tropas de Maceo.
Solo un siglo más tarde,
junto a mis descendientes,
desde una montaña azul,
bajé de la Sierra
para acabar con capitales y usureros,
con generales y burgueses.
Ahora soy: Sólo hoy tenemos y creamos.
Nada nos es ajeno.
Nuestra la tierra.
Nuestro el mar y el cielo.
Nuestras la magia y la quimera.
Iguales míos, aquí los veo bailar
alrededor del árbol que plantamos para el comunismo.
Su prodiga madera ya resuena.
                                                                                               
Victoria Eugenia Santacruz
Me gritaron negra





 Carmen González

Desagravio 

Vamos a la guerra simaní     
carmenactuacionParece haber retumbado en su sangre de nudos
y quinientos años de exilio
bajaron a colgar las siete marcas.
¡Negra sí! Como noche madre eterna de estrellas
o como carbón del fuego padre.
De mierdas
la lengua
que desconociendo la bendición de Oggún sobre los tuyos no se mordió.
Muchos habrá con la espalda presa en el látigo
¡Tú a la guerra!
Así manda el tambor de tus mayores.

Martha Rivera-Garrido

No te enamores



No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada